México es uno de los pocos países del Imperio Católico que ve la muerte como una fiesta. Lo que para el resto del mundo es un acontecimiento triste y oscuro, en México la muerte es una razón más para festejar cada año. Una fiesta tan hermosa que ha logrado reconocimiento internacional y ha inspirado la película más taquillera de la historia de Disney-Pixar: Coco.

Cuentan las historias que cada año, los muertos regresan a visitar a sus familiares, regresan a sus casas a probar una vez más sus platillos y bebidas consentidas, regresan por dos días a visitar a sus familiares y a volver a compartir la mesa…

¿Cómo regresan? ¿Cómo es que cada año pueden hacer este mágico viaje? Guiados por las flores de cempasúchil, sus pétalos naranjas brillantes indican el camino desde el más allá hasta la ofrenda puesta por sus familiares.

Acá en la tierra, cada familia debe poner su ofrenda, adornarla con flores y especialmente con la fotografía de los ancestros de la familia. Como toda gran fiesta mexicana, los colores, los dulces y la música están presentes, papel picado, calaveras de azúcar y los tradicionales mariachis terminan de adornar las ofrendas.

El pan de muerto siempre es parte de cualquier ofrenda, porque ¿a quién no podría gustarle en vida este pan? Y así como los vivos lo buscamos cada año, los muertos regresan a comerlo, y después del chocolate, no puede faltar el tequila o el mezcal, según el gusto del difunto…

Las ofrendas, la comida y las flores adornan ésta tradición tan antigua como el territorio mexicano, y en Val’Quirico la honramos orgullosamente. Ven a visitar el pueblo durante las fiestas del día de muertos, participa en nuestro ya tradicional concurso de ofrendas y, por supuesto, ven a disfrutar de nuestra exquisita gastronomía de temporada.

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