Instalación de Dioses Tlaxcaltecas en Val’Quirico

Monserrat Pérez Guzmán

Artista Visual
Diseñador Textil

¿Cómo llegaste a ésta idea de los Dioses Tlaxcaltecas?

Esta idea surge en 2011. La llevo al plano físico en 2015, que es el año de mi graduación de Pintura y Artes Visuales, esta idea nace de un imaginario personal en donde retomo los hechos de la Conquista Espiritual en México y Mesoamérica, y de cómo había una negación por tomar las nuevas tradiciones, la nueva religión que fue impuesta, un nuevo Dios, de pasar a una religión politeísta a una donde sólo tienes un sólo Dios. Dentro de ese imaginario, yo pienso en cómo ellos buscaron resguardar, mantener su religión, mantener ese culto que era tan fuerte.

Al ya no tener sus monumentos, sus pirámides, generan estos ‘dioses de bolsillo’, dioses que pudieran modelar con materiales que tuvieran a la mano; en éste caso, en 2015 lo hice con barro. Fáciles de modelar y transportables, para que ellos pudieran llevarlos a algún sitio donde hubiera una conexión importante con la naturaleza.

Por eso, la selección de un árbol, porque el árbol de cierta forma me hace conectar con esos mundos verticales en un mundo horizontal. Está en el mundo físico en una parte que no vemos hacia abajo (las raíces) y hacia arriba que es inmensurable. Por eso la situación de que ellos eligen árboles donde pudieran colocar estas pequeñas figuritas, éstas representaciones de sus dioses, donde tuvieran elementos que tenían las principales deidades.

En 2015, hago una instalación en el Parco Centiones en Milán, y pongo 3 dioses, desaparecieron muy rápido, pero esa es la raíz de todo. Llego a Val’Quirico justamente por la celebración de 500 años de la fundación de Tlaxcala y se une mucho la temática de este nuevo sincretismo que se forma y retomar todo ese ambiente donde uno busca resguardar todo, cómo cuidar esa parte espiritual que tenían arraigada tan fuerte.


Cuéntanos de tu instalación

Seleccioné este pasillo porque ves un túnel, es el túnel donde generas esa conexión, que te envuelve con una energía distinta. Cuando estás sola, en las noches, escuchas el viento, escuchas aves. Es esa melodía que está de fondo, si pones atención la escuchas. Por eso se llama Canto a Toci. Toci era la madre de los dioses, o nuestra abuela para los tlaxcaltecas.

Son alrededor de 30 dioses distribuidos aleatoriamente entre los árboles. Cada árbol juega un papel importante en la composición de cada escultura. El material es una resina epóxica modelada directamente sobre cada árbol. Es una invitación a la gente para que viva y recorra la instalación, para que se tope con una figura al lado, arriba o abajo, y se dé cuenta de que ahí hay algo, esa forma de esconder y de invitar a descubrir.

¿Todos los dioses son reales?

Es una reinterpretación contemporánea de los dioses tlaxcaltecas. No los encuentras tal cual, como en un sitio arqueológico o las bibliografías, pero tiene elementos con los que cuentan los dioses principales: Camaxtli, Toci, Tláloc. Entonces encuentras una S que era característica de Tláloc en las orejeras, encuentras la narigueras, encuentras penachos con plumas o elementos que simbolizan flores, algún rayo, un conejo… Retoma símbolos o elementos importantes que se encuentran mezclados dentro de todo este imaginario. Le pedías a tu Dios, pero en uno ponías dos. Es esta unión de los elementos. Son muy distintos pero manejan una similitud cada uno de ellos.

¿Tienes un Dios consentido dentro de tu instalación?

Sí, es Toci. Por eso nombré así la instalación, porque engloba justamente el ser la madre, la que cobija… Es una diosa femenina, más cuidadosa, te arrulla, por eso el canto. Crear esa situación más hacia una energía de cuidado, del desamparo que se sentía en ese tiempo, dentro de este imaginario de estoy siendo perpetrado, de ‘Dios, ayúdame’. Por eso va hacia esta energía de las diosas, que hacia la energía de la sangre, de Camaxtli. Que era lo que se necesitaba. Estaba también relacionada con ser diosa de las hiladoras de los textiles, que es mi primera carrera, dentro de su representación la encuentran con malacates en la cabeza. Cosas que también se unen a lo que yo soy, es como esa relación personal además del imaginario.

¿Dónde está Toci en tu instalación?

En una de las representaciones se encuentran los malacates, que es en donde va el hilo, ciertas piezas las tienen. Era una diosa a la que le daban como el sentido del amor, pero no el pasional, ese es de las diosa de las inmundicias, porque entonces el amor pasional era relacionado con esa parte sucia. Toci era del amor distinto. Es una diosa con muchas cosas. Es cosa de que lo recorran y busquen los elementos. También hay penachos con flores que hacen alusión.

Un mensaje para la gente que se quiera dedicar al arte

El arte desde que uno es pequeño, trae más que una inquietud, una necesidad, un ‘no puedo dejarlo a un lado’, es parte de ti mismo. Dedicarse es entregarle una parte de ti, dejas tu esencia en tus obras. Hacer arte no es ningún pasatiempo, es algo que requiere muchas cosas de ti. Es una actividad que involucra todo de ti para generar una conexión con otra persona. Entonces es dejar eso, los que quieran dedicarse es dejar una parte de su de su alma, de su espíritu, de su ser, de su esencia, de lo que está haciendo. Las interpretaciones siempre van a cambiar pero cuando dejas tu esencia transmites algo, lo que sea. Tal vez no sea lo mismo que tu querías pero algo generó, y eso es muy importante. Que cuando se haga algo, se haga con la intención, con ese amor que te genera el arte, con esa pasión, pero hacerlo con todo lo que tú eres ese momento, en ese tiempo, en ese espacio, en ese lugar. Es generar y nunca dejar de generar. Es difícil porque la vida tiene altibajos. Aunque no sea de forma plástica, tu mente siempre está generando, nunca dejar de enfocar lo que tú estás sintiendo en algo más, en cómo poder proyectar, darlo a conocer, hacerlo sentir a los demás.

Para más información: http://www.montserratmx.com/cantoatoci

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